
Un nuevo capítulo ha sido escrito esta misma noche en la cruenta guerra por los derechos televisivos de los clubes de fútbol españoles que mantienen Audiovisual Sport (participada en un 80% por Sogecable y en un 20% por TV3). Un capítulo a todas luces esperpéntico, pero sobretodo inédito e inesperado. Por primera vez desde que se aprobó en 1997 la Ley de Retransmisiones Deportivas, la cual garantiza la emisión en abierto y de forma gratuita para toda la población de un partido de la Liga cada jornada, no se ha retransmitido ningún partido en abierto.
A estas horas, Real Madrid y Betis disputan el partido que fue designado por la LFP (organizadora de la Liga) como partido de interés general, en cumplimiento de la anteriormente citada Ley de Retransmisiones Deportivas. Sin embargo, como represalia por la negativa del Barcelona a permitir la entrada de las cámaras de Audiovisual Sport para la retransmisión del Barcelona – Sevilla de la pasada jornada, Sogecable ha presionado con éxito al Real Madrid para que no permita que las cámaras de La Sexta (y en su defecto las de otras autonómicas como TV3 y Canal 9) retransmitan el partido.
La Sexta no ha podido ofrecer el Real Madrid – Betis
Esto viene a significar que Audiovisual Sport, con la completa complicidad del Real Madrid, se ha saltado a la torera la Ley, impidiendo que los aficionados al fútbol pudiesen disfrutar de un partido de fútbol esta jornada. De esta forma no sólo se está incumpliendo la Ley sino que se está menospreciando a la organizadora del torneo (la LFP) y se está dañando gravemente la imagen del fútbol español fuera de nuestras fronteras.
Hasta ahora, tanto Gobierno como la Real Federación Española de Fútbol se habían mantenido al margen (todos recordamos aquella amenaza disfrazada de editorial de El País que el Grupo Prisa lanzó al Gobierno si se atrevía a implicarse en la “guerra del fútbol”), pero una agresión así a la imagen del fútbol español sólo puede tener una respuesta posible: una multa contundente a Audiovisual Sport por provocar que se violase la Ley de Retransmisiones Deportivas, y una sanción ejemplar al Real Madrid por permitir que se produzca esta situación. Se ha permitdo la violación de la Ley y, por tanto, alguien debe pagar por ello porque si no se estará sentando un grave precedente de consecuencias incalculables. La próxima batalla puede darse este mismo fin de semana pues nadie espera que Mediapro se quede de brazos cruzados ante tamaña tropelía, y menos teniendo en cuenta que los hechos de hoy no hacen otra cosa que respaldarle.
Al margen de quién tenga razón y quién no la tenga en la “guerra del fútbol”, lo que está claro es que esta situación no puede continuar así si se quiere una explotación pacífica de los derechos televisivos de los clubes de fútbol. Los clubes no deben ser cómplices de las disputas entre 2 empresas cuyo última preocupación parece ser la de satisfacer a los aficionados al fútbol. Impidiendo o permitiendo que unas u otras cámaras de sus respectivas empresas retransmitan los partidos, están haciéndole un flaco favor al fútbol español.
Porque al final, el gran perjudicado aquí es el aficionado al fútbol, que ha visto cómo una empresa a antepuesto sus intereses a la propia Ley. Al final el que pierde es el fútbol español pues los clubes están permitiendo que Audiovisual Sport y Mediapro los arrastren en su particular guerra.
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