Cuando no se lleva ni media temporada completada, el Valencia ya puede decir que esta está siendo una temporada para olvidar. Con paso titubeante e irregular, el Valencia está realizando uno de los inicios ligueros más resultadistas que se recuerda. Se está en posición UEFA (a ver lo que dura…) pero el fútbol brilla por su ausencia, y ni tan siquiera el cambio de entrenador ha conseguido variar la tendencia.
Esta noche el Valencia ha certificado su eliminación de la Champions League (empate a 0 contra el Shalke 04), competición en la cual fue el equipo español que más lejos llegó la pasada temporada. Sin duda, un resultado nefasto que afectará negativamente a las arcas del club y, lo que es más importante, a la ya de por sí hundida moral de los valencianistas. Ni tan siquiera una hipotética clasificación como terceros de grupo (lo cual ya es todo un reto, pues es más fácil que le toque a uno la Primitiva) conseguiría mejorar tan mal sabor de boca.
Cuando creíamos que el Valencia había tocado fondo cayendo goleado en su propio estadio contra el Real Madrid, aún se ha caído más bajo cayendo a las primeras de cambio en la máxima competición continental. ¿Con qué ánimos se afronta el resto de temporada? Pregunta de díficil respuesta, sin lugar a dudas, aunque cada vez estoy más convencido que el problema es de mentalidad de los jugadores, más que de problema táctico. No hay ganas, no muestran intención, no hay garra, no hay goles… no hay alegrías.
Temporada para olvidar…
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