Hartos de reírse deben estar en el Ministerio de Educación y Ciencia de los miles y miles de jóvenes (y jóvenas, que diría la ministra Aído) que han depositado su solicitud de beca y sus ilusiones para viajar a un país anglosajón para aprender la lengua materna de los hijos de la Gran Bretaña. En mi caso, es el primer año que solicitaba la beca, y por las referencias que tenía (gente que sí había disfrutado la beca en años anteriores), muy poca gente se quedaba fuera de estas becas, y habitualmente se resolvían en un plazo razonable de tiempo.

Este año, el MEC ha redefinido los conceptos “plazo razonable de tiempo” y ha dado una patada en el brillante culo metálico del programa electoral del partido zapateril al considerar que “más becas” debía significar precisamente todo lo contrario. Y es que este año, en lugar de las 50.000 becas que se ofertaron el pasado año, había únicamente la mitad, 25.000. Y por si esto fuese poco, se abrió el abanico de posibles solicitantes de la beca, con lo que el número de solicitudes aumentó considerablemente, quedándose este año en alrededor de 80.000 (¡para sólo 25.000 becas!).

A esta pésima planificación de la convocatoria de becas, que no hace otra cosa que esconder un recorte del presupuesto del MEC, hay que sumar la terrible forma de llevar la resolución de las mismas. Aunque el plazo para presentar la solicitud de las becas finalizó en Marzo, han tardado nada menos que 2 meses en dar la primera ronda de becas (se adjudicaron a mediados de mayo), y otro mes extra en dar las que faltaban por otorgar (se adjudicaron la semana pasada). ¡Pero si la solicitud para la beca era tan simple como poner el nombre en un papel y firmarlo! ¿A quién tenían para revisar las becas? ¿A Sergio Ramos? (después de lo de ayer en el partido contra USA, bien podrían darle un curro en el MEC)

Y eso no es todo. Muchos de los que tenían la reserva del curso para este mes han tenido que pedir un préstamo (teniendo en cuenta lo fácil que es que te lo concedan hoy en día) para poder marcharse a pesar de saber que tenían la beca concedida porque, según el MEC, tienen un mes de plazo para ingresar el dinero en la cuenta del beneficiario. Otros han tenido que cancelar la reserva directamente.

Leed en los foros de Universia, hay casos para todos los gustos. Incluso algunos de ellos añaden medallas a los despropósitos del MEC. Como por ejemplo gente que disfruta la beca por segunda o tercera vez, incluso por delante de gente que no la ha disfrutado nunca o que su situación familiar sería suficiente para que le diesen la beca de por vida… No me malinterpretéis, me alegro muchísimo por toda la gente que ha conseguido la beca (entre ellos, mi hermana), no quiero que se la dejen de dar a otra persona por dármela a mi. Pero no me negaréis que la falta de criterio que ha demostrado tener el MEC en el proceso de adjucicación no es a todas luces injusto.

En mi caso, me he quedado en una lista de espera, con un número de suplente cercano al 17.500 y, por el momento, sin posibilidad de poder reclamar el dinero de la fianza de 200 euros a la agencia con la que reservé el curso, porque si el MEC no me deniega oficialmente la beca será como si estuviese renunciando a la reserva y perdería buena parte de la fianza (si la cancelcación es por denegación de la beca, sí que devuelven integros los 200 euros). Y por delante de mi en la lista de espera hay gente que solicita la beca por tercera vez. ¿Quién ha asignado los números de la lista de espera? ¿La que se presenta de candidata por Valencia sin estar empadronada en la ciudad? ¿El que va en Falcon a los mítines del partido? ¿Sergio Ramos…?

Y que todos los años me tenga que tragar el lema de “¡hay más becas!”. Manda huevos.

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