Reflexionando sobre en qué canal de televisión ver esta Nochevieja las campanadas de fin de año, y sobre si sería curioso ver cómo TVE comienza el 2010 ya sin publicidad (recordad que a partir del 1 de Enero TVE tiene prohibido emitir publicidad, por cortesía del canon que van a tener que pagar las televisiones privadas), he llegado a la conclusión de que es bastante probable que acabe viendo las campanadas con varios segundos de retraso, y probablemente cada provincia de este país lo celebre la llegada del nuevo año en un instante distinto.

La implantación de la TDT en España, como ya comenté en su día, está siendo una auténtica chapuza. Si juntas una chapuza con peor planificación (por ejemplo, mientras en Navarra ya han sufrido el apagón analógico, en Valencia seguimos en plena transición), te queda lo que sucederá este año. Pero hay un pequeño problema en el que nadie ha reparado, y es que gracias a la TDT técicamente se estará perdiendo la magia del directo.
Los aficionados al fútbol saben de qué hablo. Es bastante habitual ver un partido de fútbol con el volumen de la tele al mínimo y con la radio encendida bien porque no nos gusta el comentarista televisivo de turno, bien porque, a pesar de la publicidad, la gente de la radio hace los partidos más amenos. Gracias a la TDT esto ya no es posible pues la imagen llega con un retardo de entre 3 y 5 segundos respecto del sonido (tiene su explicación técnica, pero excede del objetivo de este post). Esto provoca que en la radio canten los goles con mucha antelación a las jugadas que vemos en televisión.
Esto, por supuesto, no sólo se limita al fútbol, si no que es aplicable a cualquier evento que se emita en “riguroso” directo. Así, por ejemplo, las campanadas de Nochevieja de este año se verán antes en la media España que aún capta la señal analógica de las televisiones, y los que “disfrutan” de la TDT se tendrán que conformar con ver las campanadas atrasadas.
¿Es esto culpa de la TDT o del Gobierno? Evidentemente no. Sería de locos echarle la culpa de un retardo en la imagen con una perfecta explicación técnica al Gobierno o, por extensión, al PP (ni siquiera a Bush
). Aunque no me negaréis que si la planificación se hubiese hecho de una forma más coherente a estas alturas ya no quedaría gente que no sabe que después del apagón analógico no podrá ver la televisión si no adapta su antena.
Por eso os propongo que este año hagamos boicot a la TDT y las campanadas de fin de año las sigamos por la radio. Hay más variedad de emisoras, y así no tendríamos que aguantar a Garcías, Igartiburus, o Estebanes. Y, lo mejor de todo, podríamos empezar el año sin tener que ver por enésima vez un recital de Rafael.
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