Hay mucha gente que no entiende cómo a un valenciano no podrían gustarle las Fallas. La lista de razones es, en mi caso, larga, así que trataré de destacar las más importantes.

En primer lugar, para los que vivimos en algún pueblo que celebre las Fallas y tenemos coche, sufrimos en nuestras carnes los cortes de calles, incluso varios días antes de la noche en que se plantan las Fallas (la noche del 15 de Marzo). El inconveniente no sería excesivamente importante si no fuera porque todos los años nos tenemos que enterar de qué calles se cortan y por dónde se redirecciona el tráfico el mismo día que se cortan, y si te has dejado el vehículo en alguna de estas calles corres el riesgo de que se lo lleve la grúa.

Derivado de lo anterior está el tema del aparcamiento. No es sólo que haya un número sensiblemente menor de sitios para aparcar (aparte de que los ayuntamientos casi nunca ofrecen alternativas para estas fechas) sino que por el bien de la integridad de tu coche, es recomendable no dejarlo aparcado en las inmediaciones de una falla, no por la falla en sí, si no por otra de las lacras falleras: los petardos.

El problema no está en los petardos en sí, si no en el uso que se hace de ellos. Cada vez son más los chavales (por llamarlos de alguna forma) que no se preocupan de ninguna manera por dónde tiran los petardos, y hay un número creciente de casos que encuentran extrañamente divertido explotar petardos en, sobre o bajo objetos. Contenedores, papeleras, tuberías, e incluso coches son sus principales víctimas.

Sobre el tema de los petardos, hay fallas que habilitan zonas para este tipo de actividades, pero estas zonas vienen a ser como la zona de no fumadores de algunos recintos: sabes que estas en ella por el cartel, el resto es humo y más humo. Y ojito con llamar la atención a alguien por el tema de los petardos. Parece que el hecho de ser semana de Fallas da carta blanca para lanzar petardos en cualquier lugar, a cualquier hora y cómo se quiera, por lo que si le dices a alguien “por favor, no tires petardos delante de mi casa” es probable que te respondan con un “No quiero. ¿Qué vas a hacer denunciarme?”. Es una opción, pero llamar a la policia local para quejarte por ruidos en fiestas es como en aquellas actuaciones del mítico Gila.

Con el beneplacito de la autoridad, las Fallas tienen carta blanca para: hacer despertàs a las 7 de la mañana en las que únicamente se molesta a los vecinos y a los trabajadores que tratan de apurar sus horas de sueño antes de volver a ir a trabajar (el colmo es que muchos falleros van directamente a dormir tras una despertà), armar jaleo por las noches hasta altas horas de la madrugada convirtiendo en zonas acústicamente saturadas a barrios tradicionalmente tranquilos, invadir literalmente la calle para montar su casal de forma que los falleros puedan estar “cómodos” con sus cada vez más habituales carpas que ocupan la carretera (son como un cáncer, cada año ocupan más sitio)… y así un largo etcétera.

En Fallas no todo es fiesta y diversión. Esa es la imagen que se vende a los turistas para que invadan Valencia entre el 15 y el 19 de Marzo (este año, peor, porque el 19 es viernes y muchos empalmarán con el fin de semana). También está la infinidad de molestias que estas fiestas provocan a los vecinos todos los años. Si no participas de la fiesta, acabarás siendo un apestado, un marginado social, un renegado… un quejica. Al igual que muchos falleros piden respeto por la fiesta y sus actividades (Facebook está lleno de grupos del estilo “Odio a los que no les gustan las Fallas” y ese tipo de cosas, todo un ejemplo de respeto), yo pido que se respete mi derecho a no disfrutar con unas fiestas que, en mi caso, no son más que molestias.

Aprecio mucho a los falleros (tengo muchos amigos que lo son) y respeto que quieran divertirse en su semana grande, y estoy seguro de que hay multitud de fórmulas (¿recintos al estilo “Feria de Abril”? ¿cumplimiento real de las leyes de orden público?) para que los falleros disfruten sin perturbar el día a día del resto de ciudadanos.

(La fotografía que ilustra este post ha sido publicada bajo licencia Creative Commons en la cuenta de Flickr de ramonbaile)

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