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Lo que no puede ser, no puede ser

Finalmente sucedió lo que debía suceder, y es que la Audiencia Nacional ha decidido que el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey que debe disputar el Valencia contra el Deportivo de La Coruña se reanudará mañana a puerta cerrada. No le ha salido la jugada a Lendoiro (habitual en lo que a recurrir a la justicia ordinaria se refiere cuando no le gusta algo) y sus jugadores deberán enfrentarse a la realidad en el campo y tratar de demostrar allí, y no en los juzgados, que pueden ser capaces de ganar a un Valencia con 10 jugadores.

Moraleja 1: Lendoiro, despide a los servicios jurídicos de tu club porque el rídiculo que han hecho con la denuncia inicial al Consejo Superior de Deportes en lugar de acudir al Comité de Apelación, y luego recurriendo a la Audiencia Nacional con una denuncia que no se sostenía por ningún lado, es de película de los Hermanos Marx.

Sin embargo, aún quedan por decidir qué sanción le caerá al Valencia por el incidente de la moneda, que presumiblemente será de 3 ó 4 partidos de cierre del estadio. Y probablemente volverá a haber polémica aquí dado que el presidente del Valencia dijo (y estoy seguro de que la mayor parte de los valencianistas piensan igual) que si quieren cerrar Mestalla antes se tendrán que cumplir otros castigos que están en el aire… (todos sabemos a cuál se refería)

Moraleja 2: Cuando haya que tomar una decisión de tal calibre asegúrate de hacerlo con convencimiento pues sentar precedentes puede ser un arma de doble filo…

Buenas noches.

Cómo tratar de ganar un título sin jugar un sólo partido

No, no me refiero a la victoria de Amelie Mauresmo en el Open de Australia de tenis, torneo en el cual cada una de sus rivales caía lesionada o enferma (almenos sucedió en 3 de sus partidos, incluida la final). Estaba hablando, como no, de ese esperpento en el que se ha convertido la eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Rey de fútbol entre el Valencia y el Deportivo de La Coruña.

Resulta que el Deportivo se ha empeñado en ganar la Copa sin jugar partidos. Tras acusar al Valencia de poco menos que “terroristas de la palabra”, al calentar el partido de vuelta con sus palabras de destrucción masiva, y de club de jugadores y aficionados violentos (señor Lendoiro, cualquier fin de semana puede usted mirar las gradas de su propio estadio y verá que allí también tiene ovejas negras), han recurrido sin éxito al Consejo Superior de Deportes para que éste les ahorre un nuevo viaje a Valencia y poder estar en semifinales sin merecerlo realmente.

Como esto no ha funcionado, han recurrido a la justicia ordinaria (ni que se hubiese cometido una violación o un asesinato) para que suspenda la decisión de la Federación Española de Fútbol de que la eliminatoria se reanude a puerta cerrada este miércoles, supongo yo que para que les de tiempo a seguir presentando recursos para poder pasar la eliminatoria sin jugar, o para que la Federación se harte del asunto y termine por darle la razón al Depor. Para mi sorpresa, y por si no estuvieran ya saturados los juzgados españoles, la justicia ha admitido a trámite la denuncia del Depor y decidirá mañana sobre si el partido se juega como había previsto la Federación o si supende cautelarmente el partido hasta que se resuelva el jaleo que armó el señor Megía Dávila al suspender el partido hace ya casi una semana (señor Megía, si es usted un árbitro de primera, debería aprender a soportar mejor la presión de los partidos, no puede derrumbarse y acojonarse por una chorrada así, que para algo le pagan).

No niego que lo ocurrió fue un incidente grave, pero hacer cargar a un Club con la culpa de un único individuo me parece deleznable. Y lo que aún me revienta más es que los jugadores del Depor se crean con derecho a dar lecciones morales y a juzgar de violentos a lus jugadores del Valencia y a su afición (entre la que me incluyo, por si no ha quedado suficientemente claro). Recordemos unos cuantos datos:

=> Aldo Duscher lesiona gravemente a David Beckam cuando este aún jugaba en el Manchester United.

=> Tras la finalización de uno de los partidos de la Supercopa de España disputada entre el Deportivo y el Valencia en el campo de Riazor una bola de papel de plata lanzada desde la grada alcanza a nuestro portero, Santiago Cañizares, en la cara. En declaraciones posteriores, el anteriormente citado Aldo Duscher tiene la desfachatez de decir que Cañizares fingía y que no le había caído ningún objeto.

=> El jugador Pedro Munitis lesiona gravemente a un jugador del Racing de Santander en uno de esos “lances del juego” en el que no se llegó a pitar ni falta.

=> En el partido de ida de esta interminable eliminatoria de Copa entre el Valencia y el Deportivo de La Coruña, nuevamente Aldo Duscher hace una durísima entrada al jugador del Valencia Albiol en otro “lance del juego”. Por suerte, no hubo lesión y sí que hubo castigo para el jugador del Depor, que fue fulminantemente expulsado. Para agravar aún más el hecho, el entrenador del Depor, Joaquín Caparrós tuvo el morro de quejarse públicamente en una rueda de prensa acerca de la actuación del árbitro, llegando a declarar que “había que tener un poco más de mano izquierda en esas jugadas”. Cabría recordarle al señor Caparrós estas palabras cuando le pitaron a favor un riguroso penalti en ese mismo partido, o cuando expulsaron a Marchena en el partido inacabado del miércoles pasado.

Y así muchas más que seguro que me dejo en el tintero. Así pues, precisamente los jugadores del Deportivo son los menos indicados para dar lecciones de deportividad (valga la redundancia).

¿Por qué el título de esta “disertación”? Yo no recordaba los hechos pero gracias a la televisión se me ha refrescado un “incidente”, por llamarlo de alguna forma, que está indirectamente relacionado con los hechos que he narrado. Hace un par de años el Deportivo quedó emparejado en una eliminatoria de Copa del Rey con el Hospitalet, equipo de Segunda División B que carecía de campo de fútbol de césped natural, y jugaba en un campo de césped artificial. Según el Deportivo, esas no eran condiciones para jugar al fútbol, que se sentían perjudicados y que no jugaban a menos que se cambiase la ubicación para la disputa del partido a un campo con césped natural. La Federación cedió, el Hospitalet no se presentó como medida de protesta y se le dio la eliminatoria por perdida. El Depor pasó sin jugar un sólo minuto por cabezonería, y perjudicando gravemente y de forma clara a un equipo sensiblemente inferior en cuanto a presupuesto (en cuanto a fútbol nunca se sabrá por culpa de la cobardía del Depor).

Parece ser que el Depor quiere rememorar estos sucesos y está aprovechando el famoso incidente de la moneda para avivar aún más la polémica que persigue a los enfrentamientos entre el Valencia y el Depor. Esperemos que mañana se haga justicia, y que la Audiencia ponga en su sitio al Depor, que es un campo de fútbol, donde se demuestra si un equipo es mejor a otro futbolísticamente hablando.

Bona nit

Los que bajan del árbol

Atención, acertijo: ¿qué puede haber peor que un árbitro de 1ª División de la Liga española? Respuesta: Uno de esos que bajan del árbol.

Y tenía razón Javier Clemente cuando decía eso que del árbol bajaba mucha gente y hoy se ha podido comprobar durante el transcurso del partido de cuartos de final de Copa del Rey que disputaban el Valencia y el Deportivo de La Coruña. Gracias a una de esas personas que el mundo agradecería que estuviese encerrada en un zoo, dicho partido ha sido suspendido hace escasos minutos.

El partido había comenzado de la peor manera posible, cuando el árbitro, demostrando a Caparrós una vez más que eso de “tener mano izquierda” no se lleva (y menos cuando se es tan rematadamente malo como un árbitro español), expulsa al central del Valencia Marchena cuando sólo se habían jugado 9 minutos. De acuerdo, agresión sin balón de por medio, tarjeta roja. Dejaremos lo de “tener mano izquierda” para ZP y sus secuaces. Y para Caparrós, aunque seguramente ahora sufrirá una de esas pérdidas de memoria selectivas.

A partir de ahí estaba claro que toda decisión iba a ser discutida desde la grada, igual que pasaría en cualquier otro campo de fútbol del mundo, y así sucedió falta tras falta y jugada tras jugada. El partido se desarrollaba dentro de los límites de lo razonable, a pesar de lo que nos querían hacer ver ciertos personajillos radiofónicos amantes de los “puritos” y las “coronitas” (señores, un poco más de imparcialidad, que se les ve el plumero…).

Y entonces llegó el clímax del “partido”. Un excelente David Villa se fabrica una jugada de gol de un balón en largo que no llevaba peligro y acaba marcando un golazo de esos que quedan en la retina del aficionado durante varios días (como el del jugador del Getafe, Pernía, el pasado domingo). Celebra el gol, como era evidente, con mucha rabia contenida pues veía como la eliminatoria se le había puesto cuesta arriba a su equipo.

La grada celebra el gol con entusiasmo, todo el mundo estaba emocionado y alegre porque a pesar de las dificultades el Valencia había logrado empatar la eliminatoria. Todos, excepto uno de esos que bajan del árbol al que no se le ocurrió otra cosa que lanzarle una moneda a uno de los jueces de línea, provocándole una herida en la cara. El árbitro, acojonado al ver el hilillo de sangre (me sé de un jugador del Depor con una herida 10 veces más grande encima de la ceja que aguantó 90 minutos completos hace una semana) decide suspender el partido a falta de tan sólo 1 munto para llegar al descanso. Tras varios minutos de confusión se confirma la triste noticia: Se suspende el partido por acojone de los que deben arbitrar el partido.

Desde aquí me gustaría lanzar varios mensajes y que los recoja quien quiera recogerlos:

Primero: ¿Por qué siguen entrando esos que bajan del árbol a los campos de fútbol? ¿Por qué sabiendo dónde están y dónde se sientan no se hace nada en contra de ellos?

Segundo: ¿Por qué los árbitros españoles siguen a rajatabla la “ley de la compensación”? Me juego lo que queráis a que lo siguiente era un penalty injusto a favor del Valencia en el minuto 90, así todo quedaría igualado a “injusticias” (entre comillas, porque al fin y al cabo lo de las injusticias es un tema muy subjetivo).

Tercero: ¿Tanto costaba haber continuado el partido? ¿Había quedado inconsciente el linier? ¿Temían sus compañeros que sus facultades quedasen más disminuidas y se notase que no era más que cualquier otro árbitro español (son malos, muy malos, todos, y eso lo saben en cualquier campo de España y parte del extrangero)? Lo dicho, suspensión por acojone general del cuarteto arbitral. Seguro que esto ha sido obra del cuarto árbitro, que estaba hasta los mismísimos de que Quique Flores le estuviese protestando todas las jugadas XDDD Moraleja: No expulses a un jugador si después no vas a ser capaz de manejar la situación y estar a la altura de las circunstancias.

Cuarto: A los aficionados del Depor en general: ¿Por qué ese resentimiento hacía el Valencia? Os quitamos una Liga, pero luego lo compensamos regalándoos una Copa… ¿dónde está el problema? ¿Tenéis miedo de que el Valencia sea capaz de remontar la eliminatoria? ¿Tal vez de que el próximo que salga trasquilado de Mestalla sea uno de vuestros jugadores? Si es esto último, no lo entiendo, cosas similares han ocurrido en vuestro estadio y no se ha puesto el grito en el cielo como ahora. Recuerdo una bola de papel de plata que le cayó a Cañizares hace unos años (creo que fue en un partido de Supercopa de España), que incluso Duscher (otra hermanita de la caridad, para que luego habléis mal de Albelda o de Carboni) había llegado a decir que Cañizares fingía, y que luego las imágenes de televisión le dieron la razón a nuestro portero.

Quinto: A los comentaristas de la Ser (sí, los de los “puritos”): ¿Qué demonios os ha hecho el Valencia para que la toméis con nuestro equipo? ¿Por qué esas critícas a Quique Flores cuando hay decenas de entrenadores en España calentando los partidos de forma similar y no se les “acribilla” igual? Igualdad ya, que condenen también a Caparrós por decir que la entrada de Duscher a Albiol en el partido de ida no era para tanto y que se debía tener mano izquierda, y por decir que estaba fingiendo cuando perfectamente Albiol podría haber quedado lesionado para el resto de la temporada. ¿Es que ya nadie se acuerda de Munitis y de sus “lances del juego”? Y otra cosa más, ¿cómo es eso de criticar jugadas o meterse con alguien sin siquiera ver la repetición para confirmar la jugada o ver si se han equivocado? ¿Dónde ha quedado la imparcialidad, si es que alguna vez existió, en la Cadena Ser? Hipócritas. Y idiota yo por seguir escuchándolos… XDDD

En resumen, que estoy muy contento hoy de estar aquí, calentito en mi casa y a punto de acostarme para dormir, porque si hubiese estado en Mestalla probablemente me habría reventado la cabeza de la rabia acumulada. Siento si he ofendido a alguien, pero tras un partido tan “caliente” uno necesita desahogarse, y es mejor hacerlo escribiendo o hablando que bajando del árbol. A ver si aprenden de una puta vez estos personajillos, que entre bajar del árbol y lo tipificado en el Código Penal hay una delgada línea roja.

Buenas noches.