Pues sí, por mucho que se haya hablado hoy de la reconciliación de Almodóvar con la Academia, de la presencia de Penélope Cruz y Javier Bardem en primera fila del auditorio, del discurso del presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, o de la puya de Andreu Buenafuente a la Ministra de in-Cultura, la única y verdadera triunfadora de la fiesta del cine español fue sin lugar a dudas “Celda 211″.

Y es que aunque la gala de anoche esté dando mucho de qué hablar, parece que los medios de comunicación se han olvidado del verdadero objetivo de la ceremonia de entrega de los Goya: premiar a las películas más destacadas del cine español del último año en las diferentes categorías. Únicamente blogs especializados en cine y algunas honrosas excepciones en prensa escrita han profundizado en lo que ha supuesto la gala de ayer como escaparate de nuestro cine. Una gala que, por cierto, ha sido la más seguida de la historia de las retransmisiones de los Goya, con algo más de 4 millones y medio de espectadores.
La verdad es que los premios tampoco dejaron mucho espacio a las sorpresas. Las quinielas pronosticaban que aunque la película de Alejandro Amenábar, “Ágora“, se llevaría un capazo de premios a casa, estos serían en su mayoría en categorías técnicas. Y acertaron: 7 Goyas se llevo la segunda película más cara del cine español, casi todos ellos en categorías menos valoradas por el público, aunque no por ello menos importantes. La excepción fue el Goya al Mejor Guión Original, categoría que probablemente no habría ganado si el guión de “Celda 211″ no fuese la adaptación de una novela.

Las quinielas pronosticaban también que “Celda 211“, película dirigida por Daniel Monzón, se llevaría la mayoría de las categorías más importantes, compitiendo en cantidad de estatuillas con la película de Amenábar. Y nuevamente, acertaron: un total de 8 Goyas se llevo la gran triunfadora de la noche, entre ellos el de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado o Mejor Actor Protagonista. De los 6 premios de interpretación, se llevo la mitad, lo cual dice mucho del reparto de la película, encabezado por un Luís Tosar de cuya interpretación no he escuchado absolutamente ninguna crítica negativa.

El resto de películas participantes, por desgracia, se tuvo que conformar con las sobras. De entre los premios que no se llevaron ninguna de las 2 dominadoras de la noche, destaca por encima de todos el de Mejor Actriz Protagonista, que fue a parar a Lola Dueñas por “Yo también“. Ni Rachel Weisz, que no estuvo en la gala porque hoy empezaba el rodaje de su nueva película en Toronto (además de que la aseguradora de la película no le dejaba hacer escala en Nueva York por miedo a que se quedase “atascada” allí), ni Penélope Cruz, a la que las cámaras no dejaban de enfocar (vale que estaba en primera fila, pero no era la única en el auditorio), ni Maribel Verdú, cuyo principal lastre fue estar nominada por una película de habla no hispana (“Tetro”, de Francis Ford Coppola).

Nuestro intento de representante en los Oscar (que se entregan el mes que viene), “El baile de la victoria”, se volvió a casa con las manos vacías. Ya en la entrevista que le hicieron a Fernando Trueba en Televisión Española en los momentos previos a la gala se le notaba resignado a que el protagonismo lo tuvieran otros. Acerca de esto también se ha escrito, y se seguirá escribiendo mucho pues, como muy bien comentaban anoche en Twitter, no se entiende que los mismos académicos que han encumbrado a “Celda 211″ y “Ágora” hayan decidido enviar a los Oscar a una película con muchas menos posibilidades de hacer un buen papel. Es algo para lo que ya no hay espacio para lamentaciones, y también es un error del que espero que aprendan en el futuro (aunque reconozco que no tengo muchas esperanzas en ello).
Por otro lado, la película más cara de la historia del cine español, “Planet 51″, consiguió hacerse con el Goya a la mejor película de animación (vistos el resto de candidatos, la elección era realmente fácil), un hecho que sin duda animará a que las productoras apuesten más por este tipo de cine en el futuro. Su éxito internacional, a pesar de no haber recogido buenas críticas (se la acusa sobretodo de “tópica”), es innegable y demuestra que no es imposible que el cine español tenga éxito fuera de nuestras fronteras.

Y qué decir de “La dama y la muerte“, un maravilloso corto de poco más de 8 minutos de duración, producido por Antonio Banderas y creado por un grupo granadino casi amateur de amantes de la animación, que se alzó con el Goya al Mejor Corto de Animación. ¿Será el preludio a un hipotético Oscar? En pocas semanas saldremos de dudas, pero sin duda se merecen todas las alabanzas que están recibiendo porque su creación es soberbia.
Como he comentado antes, no son muchos los premios que los 2 mastodontes del cine español del 2009 han dejado para los demás. Y aunque el nivel de las películas candidatas este año ha sido superior a años anteriores (algo que las cifras de taquilla refrendan), bien es cierto que el hecho de que sólo 2 películas se repartan el 60% de los premios no debería ser motivo de alegría, principalmente porque se deja al público la sensación de que sólo ha habido 2 películas españolas en 2009 que han valido la pena, algo completamente falso que la lista de las películas más taquilleras del pasado año puede demostrar sin mucha dificultad. 8 películas españolas entre las 50 más taquilleras del 2009, con la cantidad de cine que viene de fuera, es todo logro teniendo en cuenta la tradición de los espectadores españoles de valorar poco nuestro propio cine (yo mismo no podía ver cine español ni en pintura hasta hace bien poco).

A destacar entre los momentos más emotivos de la noche están el estupendo video homenaje a aquellos profesionales del cine que nos dejaron en el 2009, con un nombre que destaca sobre todos los demás: José Luis López Vázquez. Ironías de la vida, López Vázquez fue protagonista de una de las perlas del cine español, “La cabina“, dirigida por el otro protagonista emotivo de la noche: Antonio Mercero. Dado que Mercero no pudo acudir a la gala por su enfermedad (tiene alzheimer), el presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, le hizo entrega del Goya en reconocimiento a toda una carrera dedicada a las artes audiovisuales españolas en su casa (en la gala se proyectó un video de este momento). Un momento que puso en pie a todo el auditorio, que dedicó un largo aplauso a una de las figuras más destacadas de nuestro cine.
¿Y qué podemos decir sobre lo que fue la gala en sí? Mi opinión se puede resumir en una palabra: aburrida. A diferencia de la mayoría de las opiniones que he leído hoy, la gala de ayer me pareció excesivamente sobria, sin actuaciones (esto no es una opinión, es que no las hubo), con unos decorados efectistas pero demasiado simples, y con un ritmo tan acelerado que no daba tiempo a saborear o comentar ninguno de los premios. Hubo momentos en los que en 10 minutos se habían ventilado la entrega de 3 premios casi sin despeinarse. Lo único que salvó la gala de anoche de ser un auténtico despropósito fue la habilidad del presentador, Andreu Buenafuente, de hacer reir incluso a quien no quiere. Sin duda, pasará a la historia de los Goya el momento en que, al arrancar la gala, se dirigió a la Ministra de in-Cultura y le dijo “Bajaría a saludarla, pero delante suya no me atrevo a bajar nada”. Brillante

Para ir concluyendo, quiero hacer una mención al discurso que dio mediada la gala Álex de la Iglesia, en su condición de presidente de la Academia del cine español. Muchos han sido los que han interpretado sus palabras como un ataque a Internet sin llegar a mencionarlo. Yo no opino así. Tal vez sea porque soy de ciencias y tengo una capacidad de entendimiento limitada, pero no creo que haya querido decir eso. Sí que hizo hincapié en la necesidad del apoyo de los ministerios, con el desarrollo de leyes, para continuar construyendo el futuro del cine español, pero de ahí a ver el fantasma de “todos los piratas que descargan del P2P a la cárcel” hay un mundo. En mi opinión, fue muy correcto en un discurso cargado de autocrítica. Animó a todos los artistas a “dejar de mirarse el ombligo” y comenzar a hacer cine pensando en el espectador, y eso, para mi, habla muy bien de él y de su visión de cómo debe ser el cine español en el futuro.
En definitiva, fue una gala sobria y con escaso espectáculo, probablemente a consecuencia del contexto de crisis en el que nos encontramos, que únicamente salvó la labor de Buenafuente y la expectación que las películas nominadas habían levantado en los espectadores. A pesar de no haberme gustado personalmente, sí creo que es un punto de partida para las galas venideras. No digo que en el futuro veremos algo como los Oscar (en eso de montar espectáculos, los americanos son inigualables), pero posiblemente sí veamos una evolución a mejor, más elaborada. Esperemos que el cine español también continúe evolucionando, también a mejor (a ser posible), y sea capaz de ofrecernos otro año como mínimo igual de espectacular que el 2009. Será la confirmación de que los cineastas españoles han madurado y una señal de que pueden dejar de mirar fuera de nuestras fronteras para hacer buen cine.
P.D. Me niego a hablar de alguien que llevaba 11 años sin aparecer por estas galas y que únicamente fue a la ceremonia para autopromocionarse porque su película únicamente se había llevado un Goya “menor”.
NOTA: Las fotografías que acompañan este post (excepto la imagen de “Planet 51″) son del blog del estupendo programa radiofónico de cine “El octavo pasajero“.