20 años. Ese es el tiempo que lleva entre nosotros Telecinco, la cadena de Fuencarral. Con toda esa experiencia a sus espaldas uno pensaría que ha madurado lo suficiente como para ser considerado un buen canal de televisión, que ha pulido sus errores y que sus programas habrán ganado en calidad. Sólo 2 palabras: ja ja
Hubo un tiempo en que eran los reyes de la audiencia, incluso por encima de la televisión pública, y tenían informativos de calidad (Vicente Vallés debe sentirse aliviado desde su programa nocturno en el Canal 24 Horas) y programas de entretenimiento inteligentes (cuánto echo de menos el CQC original…). Pero llegó la era de los realitys (grandes hermanos, operaciones triunfos y demás bazofias) y todo cambió. Ahora la programación de este canal se sustenta en la telebasura y en ofrecer a los espectadores lo peor del pseudo-periodismo.
Las horas dedicadas a la prensa rosa se han extendido como un cáncer en la parrilla de la programación y ya poco queda de aquel canal que popularizó el humor gamberro del fallecido Benny Hill, que retransmitió las exibiciones del gran Induráin en el Giro de Italia o que apostó por la Fórmula 1 cuando un desconocido alemán que pilotaba un Benetton Renault las pasaba canutas en el Gran Premio de Australia para ganar su primer mundial. Ahora hasta las retrnasmisiones deportivas con el monótono J.J. Santos dan dolor de estómago.
Ahora los reyes son Jorge Javieres, las norias, los sálvames y las Karmeles… gente capaz de pasarse semanas criticando a un canal rival por ridiculizar un festival musical de supuesto prestigio como es Eurovisión, para luego hacer lo mismo que criticaban al año siguiente, y que luego tienen la desfachatez de calumniar a TVE por una decisión que no les gusta y disfrazar su protesta de “reivindicación democrática”.
Y qué decir de la nula apuesta por la TDT. Tienen 2 canales en TDT desde que comenzaron las primeras emisiones digitales y nunca han sabido qué hacer con ellos. Les han cambiado el nombre 2 veces, han cambiado de programación otras tantas, y en ninguna ocasión han aprovechado las posibilidades que la tecnología ofrecía. Nada de emisión en panorámico (salvo algún programa aislado), nada de programación en varios idiomas, nada de programación de caldiad… Basta con decir que uno de los canales es el canal oficial de Gran Hermano (bueno, ya no porque se ha terminado la edición de esta temporada), y que el otro sólo emite refritos y repeticiones de programas ya emitidos en Telecinco.
Miedo me da lo que le pueda pasar a Cuatro después de la fusión con Telecinco. De momento la cosa no pinta bien. El periodista de más prestigio de los de PRISA, Iñaki Gabilondo, se ha pasado a los servicios informativos de CNN+, canal que se dice que desaparecerá de la oferta de canales de TDT una vez se complete la fusión. La linea editorial del resultado de la fusión también correrá a cargo de Telecinco. Y no me cabe duda de que uno a uno acabarán cayendo los programas que han hecho de Cuatro uno de los pocos sitios donde puedes ir a parar haciendo zapping y no vomitar en el intento. Eso es lo que he aprendido de estos 20 años de Telecirco.



