HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE

( – Para pasar el rato)

Director: David Yates
Guión: Steve Kloves
Música: Nicholas Hooper
Duración: 153 minutos
Nacionalidad: UK / USA
Año: 2009
Reparto: Daniel Radcliffe, Rupert Grin, Emma Watson, Jim Broadbent, Michael Gambon, Maggie Smith, Alan Rickman, Bonnie Wright, Helena Bonham Carter, Tom Felton, Evana Lynch.

Miedo tenía tras ver la adaptación cinematográfica de la quinta parte de la saga del mago más famoso de la actualidad. Decepción fue lo que obtuve, pero pensé “El próximo libro es más corto, por lo que es más probable que opten por ser más fieles a la novela en lugar de hacer recortes en la historia”. Tonto de mi… Tras ver el estreno de esta sexta parte, puedo decir sin riesgo a equivocarme que “Harry Potter y el Misterio del Príncipe” es la peor de las películas de Harry Potter que se han estrenado hasta la fecha.

Si en “La Órden del Fénix” se nos llevaba de un lado a otro mareando al espectador en escenas que relativamente tenían poco que ver unas con otras, en “El Misterio del Príncipe” el montaje es sencillamente desastroso, y además encierra un error garrafal (pensad en la utilidad del famoso “armario” y en esa épica escena que todos esperábamos al final de la película) que transforma una película decente en un candidato a bodrio.

Los actores, a la altura de la película. Si el universo de Harry Potter se caracteriza por una rico y variado elenco de personajes secundarios, en esta película la gran mayoría (salvo contadas excepciones, como por ejemplo la de Jim Broadbent interpretando de forma excelente al Profesor Horace Slughorn) han quedado reducidos a caricaturas. Si no que se lo digan a Rupert Grin y a su prescindible Ron Weasly, cuya presencia en la película es meramente testimonial, únicamente para rellenar metraje con una triángulo amoroso digno de las peores series juveniles. Y hablando de rellenar metraje: ¿A qué viene esa escena con la que se inicia la película?

Sin embargo, no todo es malo. La ambientación de las escenas en las que Harry se sumerge en los recuerdos de Tom Riddle, la actuación de Jim Broadbent, el incremento del protagonismo de Draco Malfoy, o la notable banda sonora de Nicholas Hooper (que parece haber recuperado el legado dejado por John Williams en las tres primeras partes) son de las pocas cosas que salvan a esta película de convertirse en un bodrio.

Esperemos que la cosa mejore en las dos películas en las que se ha dividido la última parte de la saga (esto convierte en un mayúsculo WTF el despropósito de “La Órden del Fénix”, cuya novela constaba de más de 900 páginas, el doble de las que tiene “Las reliquias de la muerte”), aunque esto va a ser complicado de levantar. En mi opinión, la saga murió tras el estreno de “El prisionero de Azkaban”.

Nota: Los datos del reparto, duración, nacionalidad, etc… están extraídos de la web de la IMDB

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