
Seguro que estos días habréis oído o leído en algún medio de comunicación sobre la hecatombe que está sacudiendo los cimientos de la PlayStation Network. Y digo que seguro que lo habréis hecho porque, como viene siendo habitual, los medios sólo se interesan por el mundo de los videojuegos cuando sucede algo malo, pero bueno, esa es una queja para otro post. El caso es que, como ya sabéis, los servidores de Sony sufrieron una intrusión hace un par de semanas, y como resultado de ella fueron sustraídos los datos personales de los suscriptores de la PlayStation Network, incluyendo números de tarjeta y sus correspondientes códigos CCV (los cuales permiten autorizar transacciones con dichas tarjetas).
Estamos hablando de un robo de datos personales de enormes proporciones: PlayStation Network tiene, según Sony, más de 77 millones de suscriptores, de los cuales un alto porcentaje tenía registrados los datos de su tarjeta de crédito. En casos como este, las iras deberían ir dirigidas hacia ese hacker o grupo de ellos que han llevado a cabo tal acto. Es lo lógico. Esta gente sin decencia se ha hecho con datos personales de millones de personas y ahora pretende comerciar con ellos. Sin embargo, Sony, con su lamentable sistema de seguridad y su política de silencio, también se está llevando una buena cantidad de palos.
Por un lado, ahora sabemos que Sony guardaba en texto plano (es decir, sin cifrado) la base de datos de los suscriptores de la PlayStation Network, incluyendo los datos de las tarjetas, algo que en un principio negaron haber hecho. Además, parece ser que cualquiera con un mínimo de conocimientos podía pasearse por los servidores de Sony como si estuviera en su propia casa. Clopezi comenta el tema en un post en su blog que ha ido actualizando conforme se conocía más información. Es decir, Sony, una de las multinacionales más importantes del planeta, con muchos años de experiencia en prácticamente cualquier área tecnológica, y que cobra a precio de oro sus productos, no sabe cómo proteger los datos de sus clientes. Estupendo, Sony, sencillamente estupendo.