Hace ya la friolera de 10 años, Electronic Arts, con el aval de una historia creada y producida por el mismísimo Steven Spielberg como epílogo a su genial “Salvar al Soldado Ryan”, nos regaló un gran videojuego ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Por aquel entonces pocos imaginaban el tremendo éxito que iba a cosechar “Medal of Honor”, ni que dicho juego sería el primero de una franquicia que ha marcado un antes y un después en los videojuegos del género (FPS bélicos). Hoy, esta franquicia cuenta en su haber con 12 entregas que han visitado prácticamente todas las plataformas conocidas (desde la PSX hasta PS3 y Xbox 360, pasando por Gamecube, Wii e incluso PSP).

“Medal of Honor: Airborne” es el acercamiento de la saga para los usuarios de Xbox 360 y PS3 (aunque también está disponible para PC), y es hasta la fecha el último juego de la franquicia que ha visitado las estanterias de las tiendas. A tan sólo unos minutos de terminarme el juego (se me resiste el final del último nivel) en su versión para Xbox 360, ya puedo daros mis impresiones acerca del juego.

La estructura del juego es sencilla: somos parte de una unidad de paracaidistas del ejército estadounidense, aquellos a los que envían primero a cada misión para que limpien el terreno al grueso de las tropas. En base a ello, los niveles se subdividen en pequeñas misiones que tendremos que ir cumpliendo: destruye aquí este arsenal, desactiva allá esas comunicaciones, limpia estas calles de enemigos… La acción frenética nos llevará de un punto a otro del mapa sin permitirnos un minuto de respiro. Aunque esto nos brinda mucha diversión, acorta la ya de por sí limitada duración del juego. Por suerte, si eres un “cazador de logros” de Xbox 360, esto alargará la rejugabilidad durante varias horas más.

El juego tiene ya algo más de 2 años, por lo que no destaca precisamente por su calidad gráfica. Por suerte, el diseño de los amplios escenarios por los que nos moveremos suple con creces esta carencia. Destaca también el amplio arsenal del que dispondremos: desde una simple Colt (imprescindible cuando te quedas sin munición), hasta un bazooka, pasando por mi favorito, el rifle de francotirador Springfield. Además, conforme derribemos enemigos con cada arma, se nos otorgarán mejoras que permitirán afinar nuestra puntería o tener una mayor capacidad para transportar munición.

En cuanto al sonido, los efectos de las explosiones y la conjunción de elementos de ambientación de los escenarios son muy buenos, y si a todo esto le añades la excelentísima banda sonora de Michael Giacchino (compositor de bandas sonoras de cine y televisión conocido por colaborar con J.J. Abrams y de crear las melodías de alguna de las últimas producciones de Pixar), tienes un apartado sonoro que sólo el paso inexorable del tiempo podría desmejorar. La banda sonora, por cierto, está disponible en Spotify para poder disfrutarla siempre que queráis ;)

En definitiva, aunque el juego no es una de las últimas novedades del panorama videojueguil, sí cumple con todo lo que se espera de él: explosiones, acción frenética, buena música y mucha diversión. Es un juego capaz de teletransportarnos a hace 10 años, cuando nos teníamos que infiltrar en una base de submarinos alemanes para realizar misiones de sabotaje. Es “Medal of Honor” en estado puro.

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